Mis piernas me sirven para caminar

“Tienes bonitas piernas.”

“Gracias, me sirven para caminar.”

La mayor parte de las personas que escuchan esa respuesta de mi parte se ríen pues lo toman a broma, pero la realidad es que lo digo muy en serio. Es decir, ¿no son para eso las piernas?

El enojo de hoy no es acerca de que me digan (siempre y cuando sea un conocido y lo haga de manera respetuosa y amable) que mis piernas son bonitas. Es como cuando me dicen “tienes bonitos ojos”, yo digo “gracias, me sirven para ver, aunque no muy bien”. No me molestan los cumplidos bien hechos por conocidos, aunque no siempre son lo que busco y a veces realmente no me halagan, no me enojan.

La cosa es cuando me intentan hacer sentir mal por, digamos, el largo de mi falda. ¿Acaso no saben que tengo piernas? ¿Por qué les ofende tanto que se me vean las rodillas? Y con el calor infernal que hace en este bello paraíso tropical, llevar una falda kilométrica es un sauna para mis muslos. Llevar una falda por encima de las rodillas no debería ser un pecado para nadie, menos con este clima.

8105055_fpxEl problema es que muchas personas se han enfocado en sexualizar partes del cuerpo cuya función poco o nada tiene que ver con el acto reproductivo. Si bien el atractivo físico puede estar en todas partes del cuerpo, no tiene sentido que yo deba llevar una falda más larga porque a TI te resulta incómodo.

Hay que saber convivir, procurando estar todos lo más a gusto posible unos con otros, pero hay cosas que en realidad no afectan a terceros en lo absoluto, como el hecho de que se vea que tengo piel por encima de las rodillas. Vaya, pronto se les ocurrirá decir que no se me debe ver la piel por encima de los codos, absurdo.

Ah, obviamente no puedo dejar sin mencionar que el hecho de que mi falda sea corta no te da el derecho de decirme absolutamente nada en la calle, lindo, feo, gritado o en voz baja. No te da el derecho de hacerlo. No me pongo faldas cortas para que me veas y mucho menos para que me faltes el respeto, no puedo taparte los ojos para evitar que me mires, pero tú puedes controlar tu actitud para no decirme barbaridades en la calle ni silbarme ni hacer gorgoteos animales. Pero eso ya es queja para otro día.

La falda por la que me llamaron la atención en el trabajo hace unos días y que me inspiró a escribir esto, me queda unos 15cm por encima de la rodilla. Siendo la distancia de mi rodilla a mi cadera de unos 45cm, no me parece que dicha falda mereciera ser motivo de discusión, pero aparentemente la parcial exposición de mis muslos es más importante que la calidad de mi trabajo.

Me pongo faldas cortas, señoras y señores, porque me gusta como lucen en mi cuerpo, porque son más frescas que las faldas largas, porque soy algo alta y algunas faldas se ven más cortas en mí de lo que se verían en alguien de menor estatura.

Me pongo faldas cortas por y para mí. Me pongo faldas cortas porque el hecho de que mis piernas se vean o no, no afecta mi desempeño laboral, mi dignidad como persona ni el funcionamiento general de la sociedad.

Ahora me despido y firmo, porque iré a tomar una ducha y hoy me pondré una falda larga, simplemente porque quiero.

 

Maracuyá.

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