La chica que era una fruta disgustada.

Diecisiete.

Esa palabra es algo simbólico. Quise que la primera palabra de mi primer post en este blog fuese mi número de la suerte y allí lo tienen, diecisiete.

Siempre me es difícil iniciar cosas nuevas porque es terreno que no he andado y mi mente se retuerce cuando salgo de mi zona de confort. Ah, pero una vez que las inicio, ¡uf! Es la misma historia. Me es difícil mantener un proyecto andando porque soy volátil como el alcohol. Ya ven, empezar es una dificultad, luego desarrollar el proyecto es otra. ¿Y para finalizar las cosas? Tomando en cuenta que en el resto del proceso soy bastante… floja, por lo menos debería ser buena para llevar los proyectos a su culminación, ¿o no? Bueno, pues tampoco.

¿Qué hace una chica que no es buena ni para iniciar ni desarrollar ni culminar proyecto, embarcándose en la aventura de escribir un blog? Honestamente, no lo sé.

Me gusta escribir, tengo mucho que decir. Me enojo con facilidad, me calmo igual de fácil. Tengo vicios, tengo mañas, tengo valores y anti-valores. Mi vida es un conjunto de situaciones incómodas y malas decisiones con pinceladas de momentos valiosos e inesperados. Cada día es una lección que aprender. Cada paso que doy es distinto al anterior. Soy cada día un poco menos joven y, cruzo los dedos por esto, un poco más sabia.

Antes de iniciar con esta locura, investigué un poco sobre cómo hacer que fuera un éxito (ya saben, para no estarme dirigiendo a un auditorio vacío) y creo que este es un inicio bastante torpe, pero qué más da.

Espero que haya quienes pasen la vista por estas letras y decidan darle una oportunidad a lo que tengo para decir, prometo que a veces se pone muy interesante. Tengo varias opiniones impopulares y carezco por completo de vergüenza al momento de expresarlas, así que leer mis escritos es un viaje inesperado por una camino rural sin asfaltar que probablemente no lleva a ningún lugar, pero qué interesante es el camino.

En estos instantes bullen en mi mente las ideas sobre qué escribiré en este sitio, aunque probablemente me olvide de la mitad de ellas y sea incapaz de desarrollar la otra mitad y termine escribiendo cada post sobre la marcha tal como hago en estos momentos.

Me disculpo de antemano por los anglicismos que seguramente usaré, por la petulancia que reflejaré en algunos momentos y la contrastante falta de confianza en otros. No intento crear un blog motivacional ni un diario, yo lo definiría más como… un depósito de ideas. Como tener un cuarto en el cual gritar para soltar todo lo negativo que he acumulado en las horas previas. Y bueno, quién sabe y de ahí salga algo un poco inspirador para alguien, con algo de suerte pueda llegarle a otra chica que sea una fruta tropical con sentimientos.

Con esto termino, tampoco voy a hacer un ensayo de cien páginas acerca de absolutamente nada, todo este palabrerío es mi manera (algo extendida) de decir “hola”.

Ahora me voy, la patria no se salvará sola.

 

Maracuyá.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s